Ayer tuve una catastrofe amorosa. Decidí aclarar las cosas con el chiconosequequiero y resulto deliciosamente doloroso. Que te digan en tu cara que no quieren nada contigo duele pero duele más vivir engañado o adivinando qué es lo que pasa por su cabeza/corazón. Ni modo c’est la vie. Lo malo del todo el asunto es que lo tengo que ver diario. Trabajo con él. Directamente.